El mar que brilla hoy con colores plomizos,
es el mismo océano que ayer me vio nacer y crecer.
Textura rugosa y extensa
soplo de calma, extensión inmensa
de metal en movimiento.
Suben tímidamente las ondas a la orilla.
Bajo mis ojos a la guagua,
está medianamente vacía,
uno respira en esta verdad.
Los reflejo me atraen y seducen.
Las sombras se superponen,
Reflejos de figuras que caminan.
La playa y las rocas son el escenario de mis pensamientos.
Canarias está caldeada,
imperio de ellas,
arañas subtropicales.