Versionado de «Les Voyelles» de Arthur Rimbaud

A, rojo refulgente de brillo celeste, sangre santa o herida propia.

E, azul muteado o visible, siempre sagrado. Angelical y mutabile.

I, amarillo astringente, divinidad opresiva o volcánica. Energía voraz que pide raudales, wadis plenos agraciando el ocultismo ‘amazigh liberado.

O: Blanco con fileras negras, que se muestra indolente, mudo. Quizás vetusta montaña rojiza y endormecida. Círculo de gestación lejana, indolente. Negra piedra de sólido basalto, o frágil cenizo de grito desgañitado.

U: Transmutación del verdor, salto desquiciado de Vigor. Escupitajo de sangre para pluvias y buena marejada con mar de fondo. Conexión con la divinidad desde la voz.

Publicado por Alberto con V

Escritor de novela corta y poesía radicado en Gran Canaria. Amante de las lluvias que nutren la naturaleza tanto como los buenos procesos antropológicos

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