Tres entes resuenan como uno dentro de mi pecho: cuyos pulmones saliendo del sopor ansioso: "Estoy aquí porque nos abandonaste –te abandonaste–, ahora las cinco ranas croan tu angustia en torno a la hendidura de tu esternón, y la noche te sabe a condena de mudeces... sin música. Te agobias desde la sopa de este aire... El calor es |húmedo... y tú|, inapropiado. Toda tu vida está plagada de reminiscencias... No|. No lo olvides, te conocemos stanto porque antes de que nos abandonases por las ranas de Veneguera, nosotros, (ojos y voces de Taliarte, de aquí y de allá, del Atlas Medio, Télico, Antiatlas, o de las lagunas calcáreas y meigas norteñas, britanas y normandas, mitos desbocados o mitos remanentes). NozotRes antes sí éramos parte de| ti.
Nous sommes là parce que tu as fini par nous laisser de côté. Nous abstraire de toi. Pourtant, c'est avec nous que tu dormais, il n'y avait pas besoin de se déguiser pour que tu nous plaises. Il te suffisait de te reposer avec nous sur ton lit, ou sur le champ de Foot ensolleillé et blanc-craie. A l'époque, tu ne recherchais pas... d'autres intimités, d'autres lits, d'autres quartiers. Auparavant, il ne te suffisait que de ton corps, ton lit, ton esprit d'enfant sur une cage bleue oxygêné qui porte une fenêtre donnant sur l'autre mur... Cependant, tu veux maintenant toujours ailleurs... et l'immédiat ne te plaît ni te dit encore pas.
Cependant, tu dis que même si nothing gold can stay, tu rêverais ce jour-ci de vivre une éternité dedans... Dans ce souvenir sur le lit de ton enfance, bercé par le français doux, et par la chaleur sèche des étés roux..."
Los cactus cambados de mi ventana, que dan la la parra con algunas ramas verdes, y al muro rugoso como la piel de mis nalgas hoy. No|. No me arranco los pelos más gruesos de la cabeza porque no me molestan… casi me consagran en este sueño. No me preocupo `por mis cejas, ni de por qué se mueren los cactus a mi ventana… El colegio francés es un patinaje profesional sobre pista de atletismo. Apasionante pero… el miedo, la vergüenza y así aún lo hago cual niño pródi… ?
Nos he echado de menos toda mi vida… Mi infancia fue… mi primer viaje y no se trata de reponerme, saldré mejor irrepuesto en eso consisten los viajes,en darnos amores secretos. Mi remota fidelidad a los años que me forjaron crece traicionándose… desde entonces. Sea silencio décadas de distancia|. En estos años, he aprendido que hay un reverso del mundo en la laguna descosida de mi piel.
Los ojos de Taliarte, las alas firmes, y las foces del agua me acaban de decir que les abandoné. Es verdad… Resumí mal mi vida a psicólogos, pòr obligación. Ahora sin embargo, los tres entes siguen resonando en mí. Me dicen, me recuerdan con claridad las canas que siempre, las ramas vigorosas y duras, la tierra bermeja, los hoyos en los cachetes y los perros en el jardín… Y también la insolación del verano frente a la piscina de la casa de montaña terrosa, la insolación en torno al campo de fútbol en Taliarte VIP. Y me recuerdo a mí desde las gradas. Buscando desde las gradas, o huyendo del espacio silencioso que apareció en las gradas desde mí porque atronador y la vergüenza y aún así… Y aún así quería tanto quedarme.
Y efervecía la curiosidad, el saber, y la amistad. Las canas, en cambio saben que antes había alas ¿utilizaron mi neura?, ojos de niño, y voces del agua en francés. Que si se murió algo no fue el recuerdo, sino la sensación: la calma. Nunca nos abandoné, nunca dejé atrás nuestros valores, el tesoro de mi herida, de mis recuerdos.
Te respondo, ojo, ala, y voz vecina, rauca que me acusas :
(continuación del Poemario)