Nota del autor sobre el Poemario II

Literalmente este poemario es una pregunta que acaba replanteándose. En algún momento me perdí de adolescente y en cierto modo me creé sobre esa estructura mental auto-hiriente, además del grave inconveniente de la sobre-medicación psiquiátrica. Es decir, me creé en mi vida cotidiana sosteniéndome sobre una grieta mientras examinaba mis fallos en lugar de sanarme.

He de decir que a esto se sumó la inconsciencia de consumir alcohol y la medicación sedante a la vez, y el fracaso de la universidad en darme gusto, sentido y utilidad a esa etapa. Quizás la estructura de esta obra es el reverso de una psicología estándar o funcional : normalmente están las cuerdas dentro de en intimidad, y la piel protege más dura. El chico que fui sonrió al revés en mi forma. Y a menudo me quise reencontrar con mi seguridad sobre todo a solas o de noche (se nuire), o en buscar un amor romántico (idealizado).

La intimidad mía conmigo ha sido dura. Y mi voz a menudo reveladora por culpa del tono onírico que le veo a mi perspectiva dela poesía-ergo mi poesía. Yo ante mí buscaba el arte un arte desenfadado e hiriente (porque para besos tontos no escribo), y el arte me estaba encontrando. Creo ahora que yo siempre quise saberlo : las canas eran más mías que las tres voces en francés de mi infancia, bellas portadoras de mensaje de salud personal.

Los afectados por la psiquiatrización nos debemos el derecho de vernos y ser un Para. Nos debemos el la revolución o devolución de nuestra salud autónoma desde y para las pluvias.

Publicado por Alberto con V

Escritor de relato radicado en Gran Canaria. Amante del mar y de las pluvias que enriquecen y dan verdor.

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