«Recuerda que solo nos vemos voces con cuerpo.
Cuerpo despacio. Voz deprisa.»
«Déjame verte, déjame yo verte. Has tirado ese sol por nuestro bosque mojado y empapado y ¿tormentoso?
Has de tirar de cada hoja. Has dejado cada gota
en un lugar donde la puedas encontrar. Húmedo. Ahora eres húmedo.
Tarde o temprano dejamos nuestras pieles secas
para ser húmedos y llover.»
«Si te lluevo mucho volveré a nacer.»
«Si llueves ahora te volverás todo el hombre que quiero amar.»
Para que las ramas
dejen de llorar
cuando las últimas agujas brillantes
entre el helechal les recuerden que te conocí a tiempo, que ya estaba despertando:
envejeciendo y saliendo de mis telarañas,
florecido en nuevo aliento...