Revelación | Correr al bosque de laurisilva

Me lanzo a correr y me descalzo ya en el bosque. Grito las cosas que la Luna de la plaza Kalimotxera no me pudo contar, cuando me hablaba por las bocas de mis colegas. O las cosas que yo no pude recordar y me iluminaban en la fuente-plaza del kalimotxo. Voy a proferir los secretos en la madrugada para el universo y para mí; que solo los pájaros me oigan. No se confundan, será un ritual cuidado: con nitidez le marcaré a la brisa los mudras de la electricidad que atesoro.

Me desnudaré en lo profundo de sus mercedes avanzando entre ramitas muertas, follaje, frondas y hongos del suelo. Arrancaré mi piel urbana para transpirar entre musgos, correré ladera abajo, y rendiré visita a los viñátigos vetustos que sí me esperan. Y, en trance me tocaré y sembraré junto al más glorioso pie del rincón. Será un honor. Por donde corren los mirlos, por donde cayeron torrentes y trombas, y algo por encima dejé plantadas mis esporas blancas.

Son las 5h am, podría haber sido toda una vida entera el éxtasis de follar en la espesura contigo. Nos enroscamos, somos dos espirales pinnadas, yo buscando cuerpo ancestral y beso de fuente-rizoma. Tú, encontrando mi fé de roto. Eres la fe oriental que alimenta mi pozo hambriento de vuestra longevidad greco-islámica. Seamos militares o militados, barrocos o de barrios terrosos, seguimos magos de campo.

Publicado por Alberto con V

Escritor de relato radicado en Gran Canaria. Amante del mar y de las pluvias que enriquecen y dan verdor.

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