Algo me arrebató : cortaron los lazos con el liceo; alejaron las voces en francés, prohibido el acceso a la finca de Icod; abierto pistas por todas sus… todas las naturalezas agrestes y sagradas; la casa de infancia de mi madre, profanada. Arrebatado la ligereza que todo lo ve con brillo leve. Borrado nuestros bosques de brumas en una de las cinco verdes.
Tanto olvidar… Pero no, ¡yo no! Yo no (me) olvido, por eso sigo húmedo, me visto con la ropa azul de la Tierra antes de ir a dormir. Por eso mancho mi cama de blanco y lloro en el sillón, y sudo en el cardio sin mañana, porque confío en que daré con la laguna cálida sobre mi pecho.
Yo siempre fui voz del agua, bruma tibia, ráfagas de fresco entre el malpaís reseco. Luché por ser marisma entre salmuera y tabaibal. Terroso, traje miles de garrafas a lo alto del volcán… y lloví sobre el dragonal tinerfeño.. Soñé con el roque de las Ánimas en lo alto. Con dulzura marqué mi orquesta sobre el mar bravo de la playa San Borondón. Mantras y ballet impetuoso sobre la marejada, que se deja guiar, escuchando soberbia.
Años atrás caí en laguna turbia de agua estanca de barro enfermo de lo hondo y de lo ciego. Del sueño desperté sin aire, no supe pero seguí rasgando las convenciones; ellas me rajaron a mí. Y huí a un desierto a dormir… y temer. Pero el tiempo siempre fue sagrado en cada isla y en cada pisada posible. No me puedo olvidar de quién soy. Albergo sombras para manantiales la insolación me vacía porque albergo. Esvelto sin tratar de serlo, Alver de los huesos livianos.
Quiero, quiero ser, una puerta en vuestras mentes, haber apagado el absceso de nuestros ojos. Seré temprano, soy grieta inmensa de rayos lúcidos. Y rezumaré arroyos frescos de vida. Aprendo a recolocar mi foulard a modo de hombrera negra… Para silencios… Porque llueve… Por fortuna. Mi piso se abre a la paz leve véspero tornándolo en un viento fresco. Abro las ventanas el tiempo justo. Acepté el fluir. Perdono a nuestras voces sordas de disfraces drogadictos. Hoy deseo recuperar lo nuevo; puedo volver; sin el dolor del hinchazón… Hubo entrañas dolorosas por arrancarme…
Soy al fin presente, integro las flores amarillas mis bejeques, y las flores del higo pico mexicanas, todas ánimas en viaje. Para lo nuevo era traslucir las gasas, y sellar mi sobre. Lo nuevo estuvo, y aquí estoy.